:format(webp))
La peste porcina africana (PPA) es una enfermedad muy contagiosa y, a menudo, mortal, sin tratamiento ni vacuna.
La protección de la granja depende de una bioseguridad estricta, incluyendo control de accesos, higiene, limpieza y desinfección, calidad del agua y evitar el contacto con fauna silvestre.
Un solo fallo puede permitir la entrada del virus y causar graves pérdidas sanitarias y económicas, por lo que la prevención es esencial.
:format(webp))
La peste porcina africana (PPA) está causada por el virus ASFV, un virus de ADN de la familia Asfarviridae que afecta tanto a cerdos domésticos como a jabalíes.
Se caracteriza por:
Dado que no existe vacuna ni tratamiento eficaz, la bioseguridad es la principal medida para prevenir la enfermedad.
El virus puede propagarse por contacto directo con cerdos infectados, por ingestión de agua contaminada, piensos contaminados o por vía aérea en distancias cortas. La infección también puede ser transmitida por plagas como garrapatas o ratas.
El virus de la PPA es extremadamente resistente, lo que significa que también puede sobrevivir y propagarse a través de la ropa, el calzado, las ruedas de los vehículos y otros materiales.
:format(webp))
Reconocer los síntomas de la peste porcina africana es crucial para su detección precoz y la adopción de medidas de control eficaces. Algunos de los principales síntomas son:
:format(webp))
:format(webp))
:format(webp))
:format(webp))
:format(webp))
:format(webp))